El consenso internacional sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo para el logro de los Objetivos del Milenio se inició en 2003 en Roma, con el Foro de Alto Nivel sobre Armonización. La referencia fundamental de dicho consenso es sin embargo la Declaración de París, firmada en 2005 fruto del II Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda. Esta declaración estableció los principios fundamentales de eficacia por los que se rige desde entonces la Ayuda Oficial al Desarrollo, además de 12 indicadores para medir el desempeño de los donantes y socios en relación a esos principios.