Tras el compromiso internacional con el desarrollo que supuso la definición de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000), la comunidad internacional comenzó una intensa reflexión conjunta sobre cómo alcanzar dichos objetivos, es decir, cómo ser colectivamente más eficaces a la hora de generar desarrollo. Desde entonces y con ese fin se han celebrado el Foro de Roma sobre Armonización (2003), y los Foros de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda de París (2005) y Accra (2008). En paralelo se han celebrado varias cumbres sobre financiación del desarrollo, entre las que destacan las Cumbres de Monterrey (2002) y Doha (2008).